Konstruye-Razona-Entiende y Aplica.
Esta es tu oportunidad para descubrir y explorar el potencial de tu hijo a través de un programa caracterizado por crear un sentido de curiosidad y aventura para aprehender la excelencia humana y llevarla a la práctica con todas las personas y en todos los lugares. Capaz de ver la vida como una única y exclusiva oportunidad de aprendizaje permanente.
"¿Cómo le convenzo para que se siente a hacer los deberes? ¿Qué le digo para que no se levante mientras come? ¿Hay alguna manera de ayudarle a mejorar sus trabajos? ¿Qué hago para que me escuche?... "
Si tienes un hijo con hiperactividad seguro que éstas y muchas otras preguntas han pasado mil veces por tu cabeza. Las respuestas te las dan una serie de estrategias que te explicamos a continuación.
Los síntomas que caracterizan el "Transtorno de Déficit de Atención con Hiperactividad" son la impulsividad, la hiperactividad y la baja atención. Pero, sin duda, lo que ayuda a detectarlo es observar si un niño manifiesta con frecuencia las siguientes conductas:
Su comportamiento es infantil para su edad, excesivamente inquieto y dependiente; más propio de un niño de menor edad.
Le cuesta concentrarse, no mantiene la atención cuando es necesario.
Es desorganizado y suele hacer los trabajos con una baja calidad.
Frecuentemente deja los trabajos sin terminar o interrumpe los juegos.
Está continuamente levantándose cuando debería estar sentado, por ejemplo, en la clase o a la hora de comer.
Es muy impulsivo, hace las cosas sin meditarlas previamente.
Mueve mucho las manos y los pies.
Suele interrumpir a los demás cuando están hablando o realizando alguna actividad.
Siempre está corriendo y saltando, como si tuviera un motor en marcha.
Le cuesta relacionarse con otros niños debido a que siempre está cambiando de juego, no respeta los turnos y no sigue las reglas del grupo.
A menudo pierde cosas o las olvida.
Es desobediente y su comportamiento provoca las quejas de sus profesores.
Si tu hijo cumple algunos de los puntos expuestos aquí, quizás sea recomendable acudir a un profesional para diagnosticar o descartar el trastorno de hiperactividad.
Técnicas y estrategias para ayudar al niño hiperactivo
La forma de tratar el "Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad" es modificar o compensar lo más posible aquellas conductas típicas que repercuten negativamente en la vida diaria del niño y de su familia. El objetivo principal es reducir su impulsividad e inquietud motriz y aumentar su atención, que son la fuente de sus principales problemas.
Como tú sabes nosotros estamos convencidos que utilizando técnicas de PNL, es posible modificar comportamientos y conductas, y por qué no muchas de las que se presentan en un niño con Déficit de Atención. Te propongo un ejercicio.
Es posible mejorar ciertas conductas de tu hijo con Déficit de Atención como las que mencionábamos en líneas anteriores, a través de un ejercicio con claves oculares que tiene como fin cambiar conductas, actitudes, hábitos, etc. Es una técnica realmente fácil a través de la cual enseñamos a nuestra mente otros caminos; es decir, que tenga otras opciones ante la misma situación.
1.- Se inicia con la imagen de la conducta que no deseamos y la ubicamos en tiempo y espacio. Se busca una escena donde se lleve a cabo la conducta no deseada y allí tenemos el movimiento ocular de los ojos que en la mayoría de las personas será arriba a la izquierda. Se fija bien esta imagen.
2.-Una vez que la imagen está bien definida se baja la vista del lado izquierdo y allí se piensa en un recurso (algunos recursos son: paciencia, tranquilidad, relajación, concentración, orden, disciplina, puntualidad, tolerancia, comunicación, comprensión, etc.) para eliminar la conducta no deseada. Lo importante aquí es darse cuenta qué se necesita hacer diferente para cambiar la conducta.
3.-Una vez que la persona tenga el recurso necesario, los ojos los movemos hacia arriba a la derecha, que es la parte creativa y allí se repite la escena inicial de la conducta no deseada, sólo que ahora le añadimos el recurso para cambiar la escena. Se visualiza la misma escena con las correcciones necesarias ayudados por el recurso. Pasamos en nuestra mente la película imaginaria con la conducta ideal que se quiere.
4.- Por último se baja la vista a la derecha y allí verificamos si nos sentimos a gusto con el cambio. Verificamos si el cambio es bueno para uno y bueno para las personas que nos rodean. Si es así, podemos regresar a la escena del cambio y revivirla. Para integrarla a nuestro ser es importante tomar un par de respiraciones profundas y de esa manera tenemos otra opción la siguiente vez que se presente la misma situación.
Tú puedes enseñar esta técnica jugando a tu niño, por ejemplo si tiene problemas para permanecer sentado durante la clase, o sentarse a realizar las tareas. El niño sin esfuerzo puede seguir las indicaciones que tú le des. El resultado será increíble porque a la mañana siguiente la mente del niño había aprendido una nueva conducta. No sólo es aprender una nueva conducta, sino también tener la confianza de que hay algo que puede ayudar y sobre todo bajar esos niveles de tensión y angustia que son tan frecuentes en las familias que tienen niños con problemas de déficit de atención. Los niños confían en su madre totalmente y eso les ayuda a aprender rápidamente. Cuando se les reprime o reprende, no hay aprendizaje en la mente del niño, sino que se genera miedo, humillación, baja autoestima y esto causa que la conducta persista.
Te invito a probarla tú primero con alguna conducta que desees eliminar en tí…. Arriésgate y luego utilízala con tu hijo. Esta es la belleza de Programación Neurolingüística que con gran facilidad se puede aprender una técnica y ver sus resultados a muy corto plazo. Si decides aplicar esta técnica y no te funciona la primera vez, inténtalo varias veces hasta obtener los resultados deseados.
Hola! ¿cómo estas?, Quiero agradecerte por seguir continuamente los artículos que preparamos para tí en nuestro blog, durante estas semanas vamos a aprender o mejor dicho a “reaprender” a usar el Lenguaje como una forma de EMPODERAMIENTO que serán de utilidad en cada una de nuestras interacciones: laborales, amistad, afectivas, pareja, padres-hijos, etc. Pues bien empecemos:
Muchos de nosotros pasamos el tiempo lamentándonos del pasado o imaginando que sería si nos ganáramos la lotería o si la suerte cambiara de un momento a otro y estaríamos en el puesto de alguien más. Pero el lenguaje empoderante usando bien tu cerebro para aplicarlo te lleva a otro sitio lejos del actual.
Quiero compartir un ejemplo de alguien quien CAMBIO su dialogo interno con afirmaciones:
"Siempre he creído en la magia. Cuando todavía no hacía nada en esta ciudad, subía todas las noches a una montaña (Mulholland Drive), me sentaba allí y miraba la ciudad, extendía los brazos y decía: "Todos quieren trabajar conmigo. Soy un actor excelente. Tengo toda clase de ofertas para trabajar en magníficas películas" Repetía simplemente estas frases una y otra vez, convenciéndome, montaña abajo ya listo a convertirme en el dueño del mundo mientras me decía: "Me esperan las ofertas para trabajar en películas. Solo que aún no las escucho" Eran afirmaciones de hechos cumplidos, antídotos para todo lo que proviene de mi trasfondo familiar". JIM CAREY Actor
Ves que cualquier persona de éxito estuvo en algún momento de incertidumbre, pero logró sus metas y más utilizando la mejor herramienta que tenemos todos el lenguaje.
Ahora te toca a ti empezar a usar esta herramienta correctamente, te propongo un ejercicio durante esta semana:
1.Escoge una afirmación que quieres que te ayude a EMPONDERARTE a ti, esta afirmación puede realizarse en cualquier ámbito de tu vida; un nuevo empleo, mejores ingresos, un nuevo lugar para vivir, encontrar una persona adecuada, comunicarte mejor con tus hijos, o con tu pareja, mostrar tus afectos, etc…. En fin la lista y las afirmaciones son infinitas, solo depende de que tú selecciones una.
2.Bien, una vez que lo has hecho y te has decidido por ella, escríbela, encuentra un papel que te guste, escríbelo con letra firme y grande.
3.Ahora cada mañana al levantarte, léela con fuerza y firmeza, repítelo con convicción y cada vez que tengas un tiempo vuelve a repetírtelo… HAZ COMO SÍ….. ya se hubiera cumplido
4.Pronto vas a ver que el resultado se empieza a realizar….(ojo pero tu afirmación debe ser realista, posible).. mientras más vayas entrenándote, más fácilmente lograrás EMPONDERARTE EN EL LENGUAJE y lo conseguirás.
Nos vemos pronto el éxito, te está esperando, alcánzalo ya.
Las creencias son los componentes que determinan cómo damos significado a los eventos que suceden a nuestro alrededor. Son todos aquellos juicios o evaluaciones acerca de nosotros mismos, los demás y el mundo a nuestro alrededor que se relacionan con la pregunta “¿Por qué?”.
En términos de PNL, las creencias se consideran generalizaciones sobre (1) las causas, (2) los significados y (3) los límites.
Funcionamos en base a creencias
Todos nosotros funcionamos en base a las creencias que sostenemos, y también lo hacemos en nuestra labor como educadores. Esta es una lista de creencias sobre la educación. Comprueba con cuáles estás más de acuerdo y con cuáles no:
La letra con sangre entra.
Para enseñar algo, lo mejor es ir paso a paso y avanzar poco a poco hasta dominar el tema.
Se educa más con lo que se hace que con lo que se dice.
Si haces las cosas con cariño, seguro que se acaba educando bien.
Es importante establecer las normas y ser estricto en su cumplimiento.
La atención, la concentración y la disciplina son esenciales a la hora de poder enseñar algo.
Se educa mejor en grupo.
Es mejor un educador involucrado con una técnica pobre que un educador más distante con una buena técnica.
A veces el educador tiene que enseñar cosas que el educando no puede entender para qué sirven, aunque más tarde lo entienda.
No cualquiera puede educar, es necesario poseer ciertos conocimientos que te indiquen cuál es la mejor manera de hacerlo.
Para enseñar contenidos, no es necesario dominar la materia, basta con saber más que los alumnos sobre ella.
¿Has encontrado frases con las que estás de acuerdo? ¿y otras que hacen que se te ponga la piel de gallina solo con leerla? Entonces estás identificando tus propias creencias, en el primer caso, y creencias opuestas a las tuyas, en el segundo. Recuerda, en PNL no hablamos de creencias correctas o incorrectas, sino de creencias eficaces o ineficaces para obtener un resultado deseado en un contexto determinado.
En PNL sabemos que las creencias que un individuo tiene filtran la percepción de la realidad y marcan el comportamiento. Si realmente queremos ser eficaces, necesitamos escoger un conjunto de creencias potenciadoras para educar.
A veces se sugiere que los educadores deben asumir un conjunto concreto de creencias “correctas”. Esto asume (1) que realmente existe el conjunto correcto (si lo hay, ¿a qué tanta discusión?) y (2) que diciendo a los educadores lo que deben hacer, estos lo van asumir sin más (¿?).
Ejercicio: etiquetas
1. Pensar en una relación educativa en la que haya algún problema con la otra persona.
2. ¿Qué palabra o frase caracteriza a la otra persona.
3. ¿Cómo podría etiquetarse de una forma más positiva?
4. Vuelva a examinar la conducta de la otra persona, ahora a la luz de la nueva etiqueta. ¿Cómo cambia tu percepción? ¿qué nuevas posibilidades aparecen? ¿cómo tratarás de diferente manera a esa persona?
Resumiendo …
No podemos cambiar a la otra persona, sólo cambiar nuestras conductas. Mi interpretación de los hechos o de las intenciones del otro (mis creencias) determinan mis conductas.
Supongamos dos profesores en la sala al inicio de curso, repasando los alumnos que pasan de curso: “Camila es una niña muy aplicada … cuidado con Joaquín, es un alborotador …” ¿están compartiendo hechos o creencias?
Una afirmación es un pensamiento que refuerza lo que somos y creemos de nosotros, en otras palabras “nuestra identidad personal”. Es decir, si decimos “soy malgenio” o “siempre me va mal”, “tengo mala suerte”, “ me va mal en alguna materia como las matemáticas, por ejemplo”; reforzamos una parte de nuestra identidad actual. Es importante destacar que la identidad no es algo fijo o establecido, no tiene un valor que permanece constante y sin cambios a lo largo del tiempo sino que es un conjunto de actitudes y creencias la que la forman, así puede sufrir modificaciones dependiendo de nuestra manera de actuar.
Voy a darte un ejemplo para que sea más fácil comprender este maravilloso poder que tienen las afirmaciones: imagínate que cualquier actitud o creencia que tengas está en un “balancín”, en los extremos del mismo están conductas opuestas por ejemplo EXTROVERSIÓN – INTROVERSIÓN. En un momento determinado una actitud está más presente que la otra, si bien pueden cambiar por el contexto en el que te encuentres, de forma general vas a poder mostrarte por uno de las dos opciones. Pues bien, según nuestros comportamientos, nos vamos moviendo hacia un lado u otro del balancín, y al llegar a un punto (tal vez siempre las digamos sin llegar a un punto determinado) empezaremos a decir afirmaciones que apoyen la parte de ese juego de valores que solemos repetir. Lo que refuerza nuestra identidad según estamos acostumbrados.
¿Qué pasa si modifico mis afirmaciones?
Cuando modificamos las afirmaciones que nos decimos a nosotros mismos, estamos influyendo en nuestros sistemas de creencias, y con ello, en la percepción que tenemos sobre nuestra propia identidad. Es por esto que es importe decir afirmaciones que nos brinden apoyo y no jueguen en nuestra contra desanimándonos constantemente y rebajando el valor que tenemos de nosotros mismos. Pero lamentablemente en la gran mayoría de ocasiones, no suele ocurrir así y se nos escapan frases que merman nuestra autoestima, perjudican y degradan en alguna forma aunque sea muy sutil nuestra identidad.
Te preguntarás entonces: ¿Qué tipo de afirmaciones debo realizar entonces? O mejor aún ¿Cómo puedo hacer afirmaciones positivas que me ayuden a modificar mi comportamiento?
ØLo fundamental sobre una afirmación es la forma en la que te la dices a ti mismo. Una afirmación debe estar en positivo. Céntrate en lo que quieres y no en lo que no quieres. En lugar de decir, siguiendo con el ejemplo, “No quiero ser introvertido” te ayudará mucho más decir “Estoy siendo más abierto con las personas”. El motivo de esto es que la mente no procesa la palabra “no” como lo hacemos conscientemente en una frase. El inconsciente opera de otra forma distinta, y obedece lo que le digas. Su trabajo es cumplir las órdenes que le lleguen al pie de la letra, él espera que sepas lo que le estás diciendo, pero cambiar una por otra le llevará un tiempo.
Veamos un ejemplo para entender mejor esto. Si te piden que no pienses en un gran trozo de pastel, primero tienes que imaginar el gran trozo de pastel, y luego prohibirte pensar en el ocupando la mente en cualquier cosa pero recordándote que no tienes que pensar en el pastel. ¿Qué suele pasar? Piensas en el trozo de pastel de todas formas, para recordar que te has prohibido pensar en algo, primero piensas en ello. El inconsciente hace justamente lo mismo.
- Para que las afirmaciones funcionen, deben estar formuladas en presente. Tienen que implicar un comportamiento en el presente, en el futuro no servirá porque estás diciendo cómo te gustaría ser y no enfocándote en que lo eres en el presente. Que es lo que mueve en el balancín de antes desde un extremo a otro. Es decir, un “Voy a ser abierto…. en el futuro” no tiene la fuerza que tiene para nuestra mente “Actúo de una manera abierta siempre que quiero”. En uno te dices que lo eres, y en otro te dices que no lo eres pero que lo serás (algún día, lamentablemente no funcionará así con mucha probabilidad).
- Otro punto importante es La manera en la que dices las afirmaciones, si las dices con una voz física o mental débil, sin estar convencido de lo que estás afirmando, estas no te resultarán auténticas. ¿Creerías a una persona que te dice que es muy segura si lo hace sin mirarte a los ojos, con la cabeza agachada y con una voz muy débil? Seguramente no y es porque lo que te dice no encaja con la manera en la que te lo dice. Si decimos “Tengo seguridad en mí mismo/misma” lo lógico es utilizar una voz que posea esa característica. Fuerte. Confiada. Segura.
Si realizas tus afirmaciones en voz alta te permitirá que se interioricen mejor que solo pensándolas. La mente suele divagar y es una buena manera de involucrarnos completamente.
- Para finalizar, lo más importante para que una afirmación funcione es esto: Creer que funcionará y dedicarles tiempo. Laactitud con la que vayas resultafundamental, esta herramienta tan solo funcionará si crees en ella y le dedicas algo de tiempo diario durante unas semanas. No necesita demasiado, 5 minutos antes de dormir o antes de levantarte de la cama son suficientes ( además estos momentos son los mejores porque la mente está más receptiva). No lo olvides, el tiempo es importante, piensa que quieres influir en una creencia que afecta a quien eres, cambiar algo que no te gusta por algo que sí no ocurre en un día. Tendrás que ser paciente y dedicarle unas semanas para comprobar su desarrollo, desde luego en un solo momento, no funcionará.
Esta herramienta que hemos analizado ahora puedes asociarla con otras de la PNL también muy útiles como los anclajes y la imaginación y visualización…. Adelante te invito a probarla, tal vez con un hábito que has querido cambiar siempre y no lo has logrado a pesar de las buenas intenciones, con una manera de comportarte con tus seres queridos, con las palabras que dices cotidianamente y quisieras dejar de decirlas…. Animo TU LO PUEDES HACER.
Ha concluido ya un trimestre escolar y muchos
estudiantes se aprestan ya a recibir la LIBRETA DE CALIFICACIONES. Todos los
padres le dan mucha importancia a las notas o calificaciones que los hijos
obtienen en cada materia. Pero éste no debe ser el único aspecto a valorar en
los estudios de los hijos.
No es conveniente valorar la calificación en sí misma. Tampoco es aconsejable
exigirles una determinada calificación. Los padres deben valorar,
fundamentalmente, el rendimiento escolar de cada hijo. El rendimiento no
siempre coincide con lo que expresa una calificación. Un estudiante puede
encontrarse en cuatro posibles situaciones:
Ø Aprueba, pero no rinde;
ØRinde, pero no aprueba;
ØNi rinde ni aprueba;
ØRinde y aprueba.
Hablamos de
rendimiento cuando el estudiante ha progresado en su aprendizaje de acuerdo con
lo que cabía esperar de él en función de su capacidad.
Analicemos
entonces con un poco más de detenimiento cada una de estas posibilidades:
¿Qué
significa que mi hijo apruebe pero no rinda?
Puedes haber observado en varias ocasiones o a ti también como estudiante te
pudo haber sucedido que aprobabas la materia, pero en realidad nunca la
aprendiste, fue algo que paso desapercibido y sin producir cambios o necesidad
de aprender más, esto se debe a que el nivel de exigencia del profesor está por
debajo de la capacidad de los estudiantes. Son estudiantes que aprueban la
materia con muy poco esfuerzo usualmente porque el profesor es poco exigente.
¿Qué significa que mi hijo rinda, pero no apruebe?
Muchas veces escucho a padres decir ªMi hijo/a si sabe, yo le pregunto y sabe,
estudiamos juntos, pero en el examen se cae y sus notas son desastrozasª….. “..
¿qué puedo hacer?.....” Estos
estudiantes se esfuerzan, trabajan lo necesario, pero no pueden aprobar debido
a posibles dificultades personales como, por ejemplo, falta de base en la
materia o mal método de estudio. También puede deberse a que el profesor es
demasiado exigente, o que tienen alguna dificultad específica en su aprendizaje
y eso dificulta el que puedan alcanzar mejores calificaciones.
¿Qué pasa cuando mi hijo no rinde y
tampoco aprueba?
Bueno eso si
entraña un poco más de dificultad pues estamos frente a un estudiante que
realmente NECESITA AYUDA, y eso no es
nada malo, tampoco debe ser motivo de culpas o reproches, pero cuando te encuentras
frente a este problema, lo mejor y más saludable es buscar ayuda, lo más pronto
posible, pues mientras más temprano se intervenga más fácilmente logrará
superarse el problema o si no orientar la ayuda más adecuada.
¿y qué puedo hacer algo más, mi hijo
siempre rinde y aprueba?
Super!!! Buen
trabajo, pero eso no implica que debes olvidarte de darle todo tu apoyo….más
adelante veremos algunos consejos que pueden serte de utilidad.
Veamos los riesgos que corren los padres que valoran la calificación en sí
misma independientemente de la capacidad de su hijo, de las dificultades que
encuentra y de los criterios del profesor:
- Exigir a un hijo menos de lo que puede. Se fomenta así el conformismo y la
mediocridad de los hijos que tienen buenas capacidades y no se les estimula el
sentido de logro, de reto y de autonomía;
- Exigir a un hijo más de lo que puede. En cambio, suele producir que esos
hijos que pueden presentar ciertas dificultades o menos habilidades en una
determinada materia se sientan agobiados, pues a pesar de que trabajan mucho su
esfuerzo no tiene los resultados esperados, en ellos en ocasiones se pueden
producir incluso estados de ansiedad y pérdida de interés hacia el estudio, o
alteraciones psicosomáticas o psicológicas relacionadas con estos aspectos.
- En cambio si tienes más de un hijo y les exiges a todos por igual, provoca comparaciones entre los hermanos, hechas
por los padres o por ellos mismos. Estas comparaciones no tienen sentido y en
ocasiones suelen crear actitudes negativas,
como la rivalidad y las envidias entre los hermanos.
Entonces papá, debes valorar el rendimiento de cada hijo por separado. Y darle
más importancia al esfuerzo realizado, al trabajo bien hecho, a lo aprendido,
que a la calificación en sí misma. Por otra parte, lo primero favorece lo
segundo.
Y además acuérdate de:
Elogiar a tu hijo cuando se esfuerza por estudiar
Al leer esta frase puedes pensar que es su responsabilidad, y es cierto, pero
piensa que todos necesitamos un elogio y un reconocimiento, así le estás
animando a seguir esforzándose.
La hermosa labor de ser padres, implica también ayudar a tus hijos en estas áreas, es muy gratificante pues así puedes compartir tiempo con él, conocerlo e interesarte por sus cosas.... Animo aunque a veces se torne complicado no desmayes... tienes un tesoro entre tus manos.....
Cada fin de año suele pasar lo mismo, un cúmulo de metas, ideas, propósitos, etc, que a veces se quedan en eso y otras, en el mejor de los casos escritas en un trozo de papel; pero van pasando los meses y resulta que nuevamente nos encontramos metidos en la vorágine diaria del trabajo, obligaciones, actividades múltiples… pero es cuando empezamos a realizar la primera evaluación personal después de los deseos de cambio y avance personal que se hicieron aprovechando el comienzo de año. Es entonces cuando entramos mientras va avanzando el año que las ilusiones se han frustrado, y nos topamos con la impotencia al ver que no hemos dado prácticamente ni un paso hacia el objetivo propuesto, de la debilitación de la esperanza en nuestra capacidad para “cambiar”.
Empezar un nuevo año como si fuera cualquier cosa, es una torpeza, un nuevo año es un regalo demasiado grande para echarlo a perder.
¿Alguna vez has sentido en lo más hondo de tu ser ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar?
El año nuevo es una oportunidad más para convertir la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto. Comienza un nuevo año y con EL, un mundo de oportunidades, se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.
Algunos errores que cometemos al empezar a establecer metas:
1- Establecer objetivos de forma genérica sin concretar el resultado final
2 – No establecer un tiempo límite para lograrlo
3 – Preocuparse por cómo conseguir las cosas mientras se establecen las metas.
4 – Plantearnos deseos que están por encima de nuestras creencias.
Pasos básicos para lograr las metas
Una meta debe ser:
CONCRETA. Uno de los grandes errores que se cometen al planificar una meta personal es que no esté bien definida. Se tienen una serie de buenas intenciones pero no se sabe exactamente qué se quiere conseguir. Una meta no puede ser vaga. Por ejemplo, no puedes proponerte “ser más organizado”, durante este año. Tendrías que analizar qué áreas de tu vida, trabajo o lo que sea crees que necesita ser organizada y concretar en qué cosas (mi lugar de estudio, mi agenda de trabajo, etc.). Pero además, una meta debe ser:
MEDIBLE. Debe estar concretada hasta el punto de poder medir si las has cumplido o no, así como medir el avance que vayas teniendo conforme te acercas a ella. Siguiendo el ejemplo anterior deberías preguntarte: ¿cómo sabré que he conseguido tener mi lugar de estudio más organizado? ¿cómo sabré que mi agenda de trabajo o de estudio está bien organizada? Y aquí deberías cuantificar los potenciales resultados, p.ej.: 1. Estar realizando un planning de trabajo, diario, semanal…, 2. Tener los libros colocados en su correspondiente estantería, 3. Tener siempre la mesa despejada con sólo las cosas que esté utilizando en ese momento, 4. Tener un sistema de archivo, etc.
CON TIEMPOS DEFINIDOS. Y en tercer lugar, y muy unida a las dos condiciones anteriores, está el que el resultado medible que te has marcado tenga una fecha final de consecución. “Debo de ver que he conseguido esta meta concreta y que podré medir así: XXX a fecha de 30 de junio, p.ej.”. Ésta es la cara del marcar los tiempo que tiene que ver con definir cuándo piensas conseguirla.
Finalmente, con otro ejemplo intentaré dejar completamente clara la diferencia entre una meta bien y mal planteada en cuanto a estos tres requisitos: concreta, medible y con tiempos definidos. Piensa en el clásico objetivo de final de año como suele ser el “perder peso”. Si una de tus metas para este año es: perder peso, tengo que darte la noticia de que muy probablemente no la verás realizada. Sin embargo, si te la planteas así seguramente tendrás algunas opciones más: Perder 5 kilos de peso dentro de tres meses, y esto conlleva haber perdido A Kg. en el primero y B Kg. en el segundo. Esta meta es concreta, medible y está temporalizada. El compromiso contigo mismo es mayor, el camino está más trazado y tienes pequeñas metas intermedias que te animarán a seguir en el buen camino que estarás llevando.
REALISTAS. Una meta debe ser realista en el sentido de que esté bajo tu control (entendiendo que en esta vida nunca podremos tener todo bajo control, claro). No puedes plantearte conseguir cosas que obedezcan a sueños que bien por falta de capacidades personales, por falta de accesibilidad a ciertos recursos, por problemas en la coyuntura externa o por marcar un tiempo poco realista, no esté en tus manos el hacer todo lo necesario para conseguirlas. Por ejemplo, sería una meta incorrecta que un técnico de una empresa cualquiera aspirara a ser director general en dos años. Ni el tiempo, ni la formación, ni los recursos, seguramente, acompañarían para cumplir esta meta en el tiempo previsto. Pero seguramente, con un tiempo más realista y preparando bien cada paso laboral, formativo y demás sería más accesible.
MOTIVADORAS. Una meta tiene que ser siempre un reto. No podemos tampoco ser demasiado hiperrealistas. Tu límite, como mínimo, tiene que ser el límite de lo que ya sabes que puedes conseguir. Y a partir de ahí proponerte un paso más. Si te fijas en muchas personas que podrías calificar de felices y satisfechas con su vida personal, laboral, etc., verás como suelen vivir buscando superarse un poco cada día. Les atrae avanzar consiguiendo nuevas cosas.
ECOLÓGICAS. Una meta debe ser coherente contigo mismo, con tu misión de vida, con tus valores personales, no contradictoria con otras metas, y en armonía con el entorno en el que has decidido vivir(familiar, amistades, etc.). Si te has propuesto como meta aumentar tu nivel de ventas pero el camino tiene que ver con emplear un tiempo del que no dispones quitándoselo a tu familia (suponiendo que ésta sea un valor importante para ti), difícilmente lo conseguirás. Y de ser así la sensación de bienestar será tan efímera a causa de tu disfunción interna entre valores (trabajo, familia, economía…) que nunca te va a compensar.
POR ESCRITO. Pocas son las personas que viven su vida conforme a unos proyectos establecidos por ellas mismas, pero menos aún aquellas que plasman sus objetivos, así como el camino a recorrer (plan de acción), por escrito. El escribir nuestros compromisos con nosotros mismos tiene una fuerza arrolladora. Si hay algo que es clave para vivir una vida exitosa es la capacidad para liderarse a uno mismo. Muy pocos saben ser constantes en sus compromisos si no tienen alguien detrás que les supervise. Para llegar a un nivel alto de autosupervisión, el ideal que todos deberíamos perseguir, puede ayudar mucho dejarte supervisar por tus compromisos escritos. Es más, el poder revisar tus metas y el plan de acción que has preparado con ellas por escrito de forma periódica te ayuda también a no perder el enfoque, la dirección, tan fácilmente.
EN POSITIVO. Tus metas deben estar redactadas en positivo. ¿Qué quiere decir? Pues que no es un buen planteamiento el definir tu meta como: “no ser tan grosero”, “no ser tan desorganizado”, “no equivocarme tanto a la hora de gestionar tal o cual tarea”, etc. El enfoque positivo siempre ayuda a pensar hacia adelante. “Voy a ser más amable”, “voy a mejorar mi nivel de organización personal” ,etc. (sin olvidar que ya hablamos de que deben ser más concretas, por supuesto).
Además, a nivel inconsciente, la ayuda que te proporcionas pensando en positivo puede ser considerable. Según parece el inconsciente no entiende la palabra “no” –la negación de un concepto-, sólo capta los conceptos en sí. Por tanto, si tú te repites continuamente: “no voy a ser desorganizado” sigues machacando tu subconsciente con la palabra “desorganizado” (y esa influencia no es nada positiva en cuanto a tu credibilidad en tus posibilidades. Un ejemplo simpático (como siempre con el riesgo de ser demasiado simplista) te ayudará a entender esto. Imagina a alguien subido a una silla mientras hace un arreglo en una bombilla en el techo. La persona está tranquila, pero tú, con toda la buena intención, le dices: “ten cuidado no te vayas a caer”. Tu buena intención en más de un caso lo que hará es que la persona, aún sin estar pensando que se va a caer, empiece a estar más inseguro sobre la silla. Su inconsciente ha empezado a trabajar con las palabras “cuidado”, “caer”, etc.
En este sentido, si quieres ayudar a tu subconsciente, será mucho más efectivo si planteas tus metas como si ya las hubieras cumplido. Llega el nuevo año y te planteas tu meta diciendo: “Soy amable con los que me rodean, y esto es así porque lo demuestro actuando así y así y así (y haces una lista de situaciones cotidianas concretas), o “soy una persona organizada, pues mi organizo mi día, mi vida, etc, así y así y así”. Conectas tu meta en positivo con tu plan de acción. Esto, además de ayudarte aumentará tu motivación porque sabes que si vives como has definido estarás confirmando que tu cambio ha sido real. Estarás disfrutando desde el primer día cada paso que des en dirección a tu meta porque simplemente será “confirmar quien has decidido ser”.
IMAGÍNALAS a través de la visualización. Por último animarte también a que tengas momentos en los que te imagines viviendo con esa/s metas cumplidas. Este es un ejercicio muy útil para mantenerte continuamente en un nivel alto de motivación. Hazlo periódicamente. Piensa durante unos minutos cómo sería tu vida habiendo conseguido aquello por lo que te estás esforzando, ¿qué emociones experimentarías?, revívelas, ¿cómo reaccionarían las personas que están contigo?, incluso piensa con todos tus sentidos, imagina uno de esos momentos y piensa en qué verías, qué olerías, etc. Y pregúntate también: ¿cuál es el “objetivo” del objetivo, de la meta? (o sea, ¿qué necesidad cubrirá?, ¿qué carencia suplirá?, ¿qué me va a aportar realmente el conseguir esto?, ¿por qué me hace ilusión?, etc.)
Si haces esto a la vez que estás trabajando en tu plan de acción, el empuje para seguir y la creatividad que generarás en ti en cuanto a buscar nuevas alternativas para avanzar más rápido o sortear problemas será impresionante. Eso sí, si solo son sueños que no van acompañados de trabajo diario te alejarás más de la realidad, y te convertirás en un soñador vacío.
Finalmente, para no cansarte más quiero agradecerte por haber compartido conmigo estos meses, por haber leído los artículos que con tanto aprecio he escrito para ti con el propósito de que te sirvan en la labor de ser padre, madre, hijo, etc…. Y mi compromiso de este nuevo año acompañarte con nuevos, interesantes y prácticos temas que espero los disfrutes.
Para este nuevo año deseo para ti:
Un poco de amnesia para olvidar los rencores, tristezas y malos momentos.
Fortaleza y sabiduría para poder afrontar los problemas y aprender de ellos.
Mucho tiempo para disfrutar en familia, para los amigos, para tí.
Salud para poder realizar todo lo que te propongas.
La Navidad está a las puertas, y es usual que los padres se preparen para cumplir los deseos de sus hijos, a nombre del niño Jesús, de Papá Noel, de Santa…. el próximo 24 de diciembre.
No todos los juguetes ni todos los niños son iguales. Es por tanto necesario "conocer al niño" como condición imprescindible para acertar la selección de sus juguetes
En la mayoría de los casos, el juguete de moda no es el más adecuado. Por eso, papá y mamá tienen la labor de elegir el mejor obsequio para los pequeños, teniendo en cuenta su desarrollo y su etapa de crecimiento, sin olvidar la seguridad. De esa forma, podrán sacarles provecho y disfrutarlos mucho más. En cambio, si están por encima de sus capacidades, puede que no les pongan atención, no los usen correctamente o afecten su autoestima porque se sienten incapaces.
Precisamente, los empaques de los juguetes generalmente traen un rango que muestra la edad a la que están dirigidos y es importante fijarse en él antes de hacer una elección. También es recomendable tener en cuenta el nivel de aprendizaje del niño, pues no todos tienen el mismo desarrollo.
JUGUETES PARA CADA EDAD
De los 0 a los 9 meses los regalos más indicados son aquellos que llaman la atención de los sentidos, sobre todo los que tienen colores y texturas. Además, deben ser manipulables, sin ser muy pequeños porque el niño puede tragarlos y ahogarse. En general, deben ser juguetes que incentiven la estimulación oral y sensomotriz.
Algunas opciones pueden ser las pelotas, las bandejas de actividades con sonidos, caminadores de empujar, pero no en los que el menor queda sostenido porque son peligrosos y limitan el desarrollo; sonajeros y juguetes que estimulen el gateo (alrededor de los 8 meses). También se le puede dar al niño su primer muñeco, para que empiece a familiarizarse con un personaje. Eso sí, debe tener los ojos cosidos para evitar que se caigan y se los trague.
Los libros también son una excelente elección para regalar. Preferiblemente que contengan rimas e imágenes grandes y no estén muy cargados de texto. Es mejor que las páginas sean de cartón grueso o tela para que el niño las pueda manipular y morder.
Entre los 9 y los 18 meses los mejores obsequios son los que muestran una causa y efecto y les ayudan a resolver problemas, como aquellos en los que tienen que insertar figuras geométricas o tocan la imagen de un animal y suena.
Al año y medio se vuelve muy importante el juego simbólico. En esta etapa son fundamentales los juguetes representativos, por eso, es ideal regalarle el kit de médico, constructor, cocinero o artista, pues le ayudará a entender cómo funciona el mundo.
También tenemos aquellos juguetes que les permitan relacionar hechos: para golpear, meter, sacar, lanzar, apilar y hacer torres, experimentar, etc. Los últimos dentro de esta gama son los que estimulan la imitación de acciones simples, es decir, títeres, teléfonos, coches para empujar, entre otros.
Desde los 3 años, los pequeños deben desarrollar la imaginación en sus juegos y los disfraces son perfectos para estimular esa facultad. De esa forma, pueden convertirse en superhéroes o con cubos de madera armar un castillo y transformarse en caballeros o princesas. Todo lo que tenga movimiento, que implique moverlos, que ellos puedan hacer algo con ellos, como interactuar. Por ejemplo, un tambor, un juego de carpintería, pizarrones. Se puede empezar con los bloques grandes para armar.
Prescolares. El niño de 5 años habla perfectamente y está insertado en un intensivo proceso de socialización, va al preescolar, sueña con monstruos, algunos dominan un idioma y medio y ya pueden jugar a un montón de juegos, como los de ingenio simples, de lógica binaria, es decir juegos para jugar entre dos. Los disfraces “son muy importantes, y a los 5 años les encanta. Pero, las casitas de las Barbies son caras y salvo que se las armen atrás del jardín, que encuentren un escondite secreto, todo lo que venga armado desde el marketing es aburrido y no se usa.
Triciclos, bicicletas, patinetas, etc. A los 6 años, un chico tiene que saber andar en bici sin rueditas y nadar desde los 3-4 años. Hasta los 10 años se recomienda la natación, porque termina de automatizarse el mecanismo de la respiración. Los triciclos reemplazan a los anteriores andadores, y se pueden comprar a partir del año uno que sea seguro, cuando el chico tiene deseo de moverse y caminar.
6 y 7 años. En esta edad ocurre el ingreso a la primaria. Con los juegos regalados que antes no se enganchaban, ahora empiezan a atraerles. En relación a la lectura, la mejor manera de estimularlos es leyéndoles cuentos, si van a ver una película, abrir la posibilidad de la expresión verbal. Ayudarlo al niño cuando las palabras les resultan difíciles.
A medida que los chicos crecen, se abren más posibilidades de juego y expresión. Los más grandes se aburren con el juego que hasta no hace mucho los tomaba por completo. Buscan tecnología, música, indumentaria, si se acercan a la pubertad. Todavía les llama la atención los juguetes que se relacionan con el aire libre pero son un poco más complejos y costosos; aquí podemos elegir bicicletas especiales, juegos de mesa, patines, juguetes de experimentación e investigación del medio natural, binoculares, camping, etc.
Consejos prácticos
Hay que partir de las necesidades y preferencias del niño, y no de los gustos del adulto.
No se deben comprar juguetes que fomenten comportamientos agresivos, sexistas o intolerantes.
Es necesario tener en cuenta la edad del niño y sus peculiaridades.
Los juegos deben convertir al niño en el protagonista, potenciándole la imaginación y la creatividad o cualquier otro aspecto de su personalidad.
Los que sirven para que los padres también compartan las experiencias lúdicas resultarán muy beneficiosos para fomentar una mejor relación con los hijos.
Todos los juguetes son igualmente recomendables para niños o niñas. Desarrollan funciones diferentes que ayudarán a que sean personas más completas.
Es necesario valorar críticamente el aspecto del juguete para prever su duración y adecuación al juego. Deben ser sólidos, seguros, asépticos y duraderos.
Categoría de los juguetes
Sensoriomotrices: son los que se utilizan básicamente en los primeros 18 meses. Están dirigidos a la parte sensorial. Se caracterizan por tener olores, colores y desplazamiento.
Representativos: se utilizan a partir del año de edad. Son aquellos que representan un objeto de la realidad, como por ejemplo un carro, la casa o la muñeca.
Construcción: aquellos para armar y construir, como los bloques o los rompecabezas.
Locomoción: sirven para trasladarse de un lugar a otro, como el triciclo, la bicicleta o los patines.
Sobre ruedas
Los triciclos, los patines y las bicicletas están, por lo general, en las listas de regalos de los niños. Sin embargo, muchas veces los padres los dan a edades inadecuadas, sin tener en cuenta el desarrollo de su hijo.
Los triciclos son recomendables desde el año y medio de edad, pero deben ser aquellos que se empujan con los pies. A los 2 años, cuando entiendan el movimiento de pedalear, ya pueden usar los que traen pedales.
Los patines, por su parte, son aconsejables a partir de los 4 años, teniendo en cuenta los parámetros de protección como el uso de casco, muñequeras y rodilleras.
Las bicicletas, en cambio, se deben regalar después de los 5 años de edad, pues antes el niño podría no disfrutarla porque no tiene el equilibrio necesario y posiblemente no alcance a pedalear.
Otros juegos
Los juegos con instrucciones son adecuados a partir de los 4 años, cuando los niños ya están en capacidad de seguir órdenes sencillas y entienden el transcurso del pasatiempo. Igualmente, es importante fijarse en el rango de edad que sale en las cajas.
Los rompecabezas son una opción didáctica para regalar. En los primeros 10 meses se le deben dar al niño aquellos que sólo son de dos piezas y tienen un pin para agarrarlas. Después de los 3 años, el pequeño ya puede jugar con más de 15 fichas.
Realidad virtual
Los juegos de video son muy apetecidos por los niños, pero no siempre son una buena elección. Por eso, los padres deben tener en cuenta ciertos parámetros antes de darle a su hijo este tipo de obsequios.
Antes de los 4 años los menores no entienden la diferencia entre realidad y ficción y estar en contacto con software interactivo los podría confundir, hasta el punto de ocasionarles un trastorno.
Lo mismo ocurre con los computadores, aunque después de los 4 años ya es adecuado que interactúen con programas educativos, por breves periodos de tiempo, que les enseñen los colores, los idiomas y las figuras.
Pero recuerda que el juguete en sí no es lo importante en estas fechas, lo importante es enseñar a nuestros hijos el VERDADERO SENTIDO QUE LA NAVIDAD TIENE pues si, vamos a festejar el nacimiento y la llegada de Jesús a la tierra, aquel quien representa para muchos personas, el sustento espiritual y en donde desembocamos nuestra fe, alegrías, tristezas, agradecimientos, peticiones y culpas; alguien que es fiel representante de la nobleza, la sencillez, sabiduría, el sacrificio y quien posee en su plenitud, el maravilloso don de amar y perdonar. A Él, para ÉL y por Él es el festejo.
No te olvides eso es lo fundamental en estas fechas!!!!! Solo entendiendolo tiene sentido la NAVIDAD